la muerte se escribe sola
una raya negra es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo fatigado cabrío
aprender a ver en el doblez
entresaca espulga trilla
estrella casa alga
madre madera mar
se escriben solos
en el hollín de la almohada
trozo de pan en el zaguán
abre la puerta baja la escalera
el corazón se deshoja
la pobre niña sigue encerrada
en la torre de granizo
el oro el violeta el azul
enrejados
no se borran
no se borran
no se borran
BLANCA VARELA
jueves, 30 de julio de 2009
viernes, 17 de julio de 2009
A-puesta.
Señor libertino de gracia de fiera,
tomaste la senda del juego communis,
fronteras de oprobio orquesta de urbis,
Pascal desafiante contra el Dios de una era.
Blasfemias azules pintadas de azar,
vacío infinito la ratio sin pies,
apuesta uno, apuesta mil, quizá diez,
con su cara y la cruz caída a trazar.
Soñando ganancia de ínfimo sabor,
de tres en uno, inflingiendo ¡más! dolor,
pequeñas astucias; conquista de oído.
Mas pierdo lo pardo de un claro fulgor,
flagelo sin luz como risa de honor,
leo, ¡pardo!, tinte de horror fingido.
Octavio Alonso.
Señor libertino de gracia de fiera,
tomaste la senda del juego communis,
fronteras de oprobio orquesta de urbis,
Pascal desafiante contra el Dios de una era.
Blasfemias azules pintadas de azar,
vacío infinito la ratio sin pies,
apuesta uno, apuesta mil, quizá diez,
con su cara y la cruz caída a trazar.
Soñando ganancia de ínfimo sabor,
de tres en uno, inflingiendo ¡más! dolor,
pequeñas astucias; conquista de oído.
Mas pierdo lo pardo de un claro fulgor,
flagelo sin luz como risa de honor,
leo, ¡pardo!, tinte de horror fingido.
Octavio Alonso.
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