jueves, 18 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
Sí me dió miedo, ¿o miedo a medias?
Voy saliendo de consulta y me tiemblan las piernas, uy... durante la sesión hubo una intervención y pues lo que sea que haya sido "parece haber causado molestia" (este es mi cuento) cada vez se agravaba más y de pronto que se para del diván, ¡changos! ¿ahora qué hago? pensé...
Lo único que se me ocurrió con una voz modulada: "acuéstese este es su espacio y de nadie más". Me estaba cagando del miedo, no [que] (lapsus mío al escribir: ¿Qué me quiere?) se quería acostar nuevamente en el diván insistí un par de ocasiones hasta que se acostó.
En verdad eso me aterró de sobre manera.. bueno ya pasó.
Lo único que se me ocurrió con una voz modulada: "acuéstese este es su espacio y de nadie más". Me estaba cagando del miedo, no [que] (lapsus mío al escribir: ¿Qué me quiere?) se quería acostar nuevamente en el diván insistí un par de ocasiones hasta que se acostó.
En verdad eso me aterró de sobre manera.. bueno ya pasó.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Sin callos, sin sepultureros...
Romero solo.
Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero...sólo romero.
Que no hagan callo las cosas no en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, simepre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiere...menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.
León Felipe.
Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero...sólo romero.
Que no hagan callo las cosas no en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, simepre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiere...menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.
León Felipe.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Only When I lose myself
It's only when I lose myself in someone else
Then I find myself
I find myself
Something beautiful is happening inside for me
Something sensual, it's full of fire and mystery
I feel hypnotized, I feel paralized
I have found heavenThere's a thousand reasons
Why I should not spent my time with you
For every reason not to be here I can think of two
Keep me hanging on
Feeling nothing's wrong
Inside your heaven
It's only when I lose myself in someone else
Then I find myselfI find myself
I can feel the emptiness inside me fade and disappear
There's a feeling of content that now you are hereI feel satisfied
I belong insideYour velvet heaven
Did I need to sell my soul
For pleasure like this
Did I have to lose control
To treasure your kiss
Did I need to place my heart
In the palm of your hand
Before I could even start
To understand
It's only when I lose myself in someone else
Then I find myselfI find myself
Depeche Mode
Then I find myself
I find myself
Something beautiful is happening inside for me
Something sensual, it's full of fire and mystery
I feel hypnotized, I feel paralized
I have found heavenThere's a thousand reasons
Why I should not spent my time with you
For every reason not to be here I can think of two
Keep me hanging on
Feeling nothing's wrong
Inside your heaven
It's only when I lose myself in someone else
Then I find myselfI find myself
I can feel the emptiness inside me fade and disappear
There's a feeling of content that now you are hereI feel satisfied
I belong insideYour velvet heaven
Did I need to sell my soul
For pleasure like this
Did I have to lose control
To treasure your kiss
Did I need to place my heart
In the palm of your hand
Before I could even start
To understand
It's only when I lose myself in someone else
Then I find myselfI find myself
Depeche Mode
viernes, 20 de agosto de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
nadie lo merecía aunque todos se lo merecían, sin embargo, no fue un merecido
"[...] algo de este estilo no se puede confirmar porque no tiene explicación, esta es la verdad, y entonces comienzas a pensar qué significa realmente exigir una explicación a algo como lo que está sucediendo. O una explicación a todo, vayamos realmente a las explicaciones: ella, él, tú, y ese tiovivo de subterfugios, de aplazamientos, de líos que fue aquella historia. Y entonces empiezas a repartir responsabilidades morales, que es lo peor, porque eso no lleva a nada, hace tiempo que lo sabes, la vida no se mide con un metro ético: acontece. Pero él no se lo merecía. Eso también es cierto. Y tú sabías que ella sabía que él no lo merecía, pero no te importó. Sí, pero porque tú nunca habías merecido quedarte con ella, la habías conocido después, mucho después de todo, también esto es cierto, cuando la suerte ya está echada. Pero ¿en qué juego? La vida no tiene plazos, no posee un croupier que levanta la mano y advierte que la suerte está echada, todo corre y nada está inmóvil, por qué evitarnos si nos hemos encontrado, si el auténtico juego así lo ha querido; los mismos gustos [...] Salgamos de aquí, de esta melancolía, busquemos una ciudad blanca hecha de mármol o flor de agua, busquémosla juntos, una ciudad así u otra similar, no importa dónde, en qué lugar, fuera del mundo. No puedo. Puedes, basta con desearlo. Por favor, no me obligues. Te enviaré un mensaje, yo me voy, ya me he ido, no aguanto más, si quieres me encontrarás, compra este periódico, será la señal, te dirá dónde encontrarme, déjalo todo, no lo sabrá nadie." (A. Tabucchi, Any where out of the world.)
lunes, 5 de julio de 2010
Ay señores de la elp, ustedes no entienden nada...
Resulta que luego de haber enviado una propuesta de artículo a la revista de psicoanálisis "Me cayó el veinte", me envían unos comentarios "eruditos" que son un velo de una moral victoriana en cuanto a la lectura de Lacan se refiere. Ya nadie es libre de leer a su entender el psicoanálisis porque hay una policía del lenguaje, ¡estoy impresionado! Esos señores me hicieron comentarios como:
"En la página 2 también suprimí una cita donde usted comenta que a Allouch en su literatura gris, el tema de la muerte lo afronta a un precio que le costó “un ojo de la” cara. Entiendo que su expresión es coloquial, pero recuerde por favor que está escribiendo un artículo". PUES SÍ, JUSTO SE TRATA DE ALLOUCH TUERTO, ¿QUÉ TEXTO LEYÓ ESTA GENTE?
"El artículo vale la pena, pero hay que trabajarlo en la forma y en el contenido.En cuanto a la forma hay problemas de estilo, y es que el autor está usando tanto la novela (léase el diario personal) como la narrativa científica. Cuando hablo de narrativa científica me refiero a la innumerable cantidad de citas". ¿EN VERDAD? CIENTÍFICO Y NOVELESCO JAJAJA
"En cuanto al estilo, surge bajo la forma de un diario personal y supongo que se debe a que sigue las huellas de Jean Allouch en su libro Erótica del duelo... " DIARIO PERSONAL...¡PUF! QUERIDO ALLOUCH, HOY QUIERO CONTARTE QUE TUS PERROS QUISIERON MORDERME JAJAJA.
"Octavio Alonso hace una narración sobre sus mails a Allouch, sobre su charla con él en el 2006, incluso llega a permitirse ponerse cojo luego de la risa de este último. Acto seguido se pregunta si hay transferencia sin análisis.
La opinión que me merece este estilo, es que no logra presentarlo como un análisis, sino que prefiere hacer gala de su juventud en: sus frecuentes giros lingüísticos, en su uso de expresiones coloquiales, en sus continuos análisis de la escena vivida. Estas formas de presentar su escritura muestran un texto donde el problema no está en pensar un autor que ha dejado una huella vívida, sino en presentarse ante los lectores como alguien que juvenilmente puede hacer lo mismo que su autor favorito. " ¡NO MAMEN! ¡NO ME AMEN! ¿EN SERIO? YO NO ME ANALIZO CON JEAN ALLOUCH! QUE RIDÍCULO... ¿HAGO GALA DE MI JUVENTUD? JAJAJAJAJAJJAJA
La opinión que me merece este estilo, es que no logra presentarlo como un análisis, sino que prefiere hacer gala de su juventud en: sus frecuentes giros lingüísticos, en su uso de expresiones coloquiales, en sus continuos análisis de la escena vivida. Estas formas de presentar su escritura muestran un texto donde el problema no está en pensar un autor que ha dejado una huella vívida, sino en presentarse ante los lectores como alguien que juvenilmente puede hacer lo mismo que su autor favorito. " ¡NO MAMEN! ¡NO ME AMEN! ¿EN SERIO? YO NO ME ANALIZO CON JEAN ALLOUCH! QUE RIDÍCULO... ¿HAGO GALA DE MI JUVENTUD? JAJAJAJAJAJJAJA
"Tal vez, Octavio debería preguntarse sobre la forma en la que Allouch analizó sus sueños y los rasgos que mostró de este análisis, así también es visible que Allouch en ningún momento dice que su libro es su acto de gracioso sacrificio y en este no decir, se juega un efecto." ¡AH CABRÓN! ENTONCES MEJOR ALLOUCH DEBERÍA ESTAR EN ANÁLISIS CONMIGO.
PERO LA PEOR Y LA MÁS RIDÍCULA: "a. Cuando trata autores japoneses (como Kazantzakis) y trae citas de Freud, usted está preguntándole a un oriental desde una cultura diferente. ¿Por qué con autores tan modernos usted recuerda a Freud?, usted ya ha puntualizado el lugar de Freud ¿es necesario traerlo con cada autor? Tenga cuidado al decir que un oriental se niega a la segunda muerte. La frase “llevar los muertos con uno” puede tener un valor poético, temporal y no precisamente aludir a que aquel que muere no pueda ser nombrado por otro." ¡KAZANTZAKIS NO ES JAPONÉS SEÑORES! ES GRIEGO DE HUESO COLORADO, SU LIBRO NO SE LLAMA "CARTA AL SAMURAI" SINO "CARTA AL GRECO".
viernes, 21 de mayo de 2010
fragmentos, fragmentos
"El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo. La emoción proviene de un doble contacto : por una parte, toda una actividad discursiva viene a realzar discretamente, indirectamente, un significado único, que es "yo te deseo", y lo libera, lo alimenta, lo ramifica, lo hace estallar (el lenguaje goza tocándose a sí mismo)" [...] R. Barthes. "Fragmentos de un discurso amoroso".
jueves, 20 de mayo de 2010
un poco más sólo un poco... por la existencia, ánimo...
PERSIANA AMERICANA.
Yo te prefiero
fuera de foco
inalcanzable
Yo te prefiero
irreversible
casi intocable
Tus ropas caen lentamente
soy un espia, un espectador
y el ventilador desgarrandote
sé que te excita pensar hasta donde llegaré
Es difícil de creer
creo que nunca lo podré saber
sólo así yo te veré
a través de mi persiana americana
Es una condena agradable
el instante previoes como un desgaste
una necesidad
más que un deseo
Estamos al borde de la cornisa
casi a punto de caerno sientes miedo
sigues sonriendo
sé que te excita pensar hasta donde llegaré
Es difícil de creer
creo que nunca lo podré saber
sólo así yo te veré
a través de mi persiana americana
Tus ropas caen lentamente
soy un espia, un espectador
y el ventilador desgarrandote
sé que te excita pensar hasta donde llegaré
Es difícil de creer
creo que nunca lo podré saber
sólo así yo te veré
a través de mi persiana americana
Lo que pueda suceder
no gastes fuerzas para comprender
sólo así yo te veré
a través de mi persiana americana
miércoles, 19 de mayo de 2010
Qué matrimonio sacralizado.
Qué matrimonio sacralizado:
en el sillón yacen Bataille y Sor Juana.
Él con una corbata
con los ojos muy abiertos.
Y ella con la fuerza de un volcán
que nubla la vista
con las cenizas de sus palabras.
Él tan místico
ella tan letrada.
Ella tan mística
él tan letrado.
¡Qué matrimonio violento!
¡Qué espesura de amores!
¡Qué tiniebla sin sabores!
Transgresión clama él;
tentación marca fiel.
Amor ella escribe,
celos que matan,
celos que despedazan.
Por fin llegó el juez
para unirlos en matrimonio.
Se llama la muerte.
en el sillón yacen Bataille y Sor Juana.
Él con una corbata
con los ojos muy abiertos.
Y ella con la fuerza de un volcán
que nubla la vista
con las cenizas de sus palabras.
Él tan místico
ella tan letrada.
Ella tan mística
él tan letrado.
¡Qué matrimonio violento!
¡Qué espesura de amores!
¡Qué tiniebla sin sabores!
Transgresión clama él;
tentación marca fiel.
Amor ella escribe,
celos que matan,
celos que despedazan.
Por fin llegó el juez
para unirlos en matrimonio.
Se llama la muerte.
la poesía criminal de Bataille
Cita le di a Limbour
en los Campos Elíseos
para hablar del cielo
Le dije
que el cielo es un gato
un tercero dijo
el cielo son dos gatos
otro dijo
el cielo es una lengua
más gorda que una ballena.
Bataille.
F.E.
en los Campos Elíseos
para hablar del cielo
Le dije
que el cielo es un gato
un tercero dijo
el cielo son dos gatos
otro dijo
el cielo es una lengua
más gorda que una ballena.
Bataille.
F.E.
viernes, 14 de mayo de 2010
a la memoria del "Café de nadie"
Que nadie más muera.
Hace unos meses fuí, pensando que aún lo encontraría y ya no.
Ayer me enteré que el enigmático señor de cabello largo que le gustaban los perros y además que preparaba un par de tés mágicos... murió.
Que grandes momentos...amigos, amores, la vida...la muerte.
Hace unos meses fuí, pensando que aún lo encontraría y ya no.
Ayer me enteré que el enigmático señor de cabello largo que le gustaban los perros y además que preparaba un par de tés mágicos... murió.
Que grandes momentos...amigos, amores, la vida...la muerte.
Del que me rompió los ojos...
¡QUÉ LÁSTIMA!
Al poeta Alberto López Argüello,
Un amigo, tan buen amigo siempre,
baje o suba la rueda.
¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que
pasa desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña. Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque... ¿qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!
Sin embargo... en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por esos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella, me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara lo mismo que cuando estaba pegadita
al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!
¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!
León Felipe.
Al poeta Alberto López Argüello,
Un amigo, tan buen amigo siempre,
baje o suba la rueda.
¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que
pasa desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña. Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra mano en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque... ¿qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!
Sin embargo... en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por esos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella, me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara lo mismo que cuando estaba pegadita
al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!
¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!
León Felipe.
Cuando la vida no alcanza está la poesía...
CORAZÓN MÍO.
Corazón mío...
¡Qué abandonado te encuentro!...
Corazón mío...
estás lo mismo que aquellos
palacios deshabitados
y llenos de misteriosos silencios...
Corazón mío,
palacio viejo,
palacio desmantelado,
palacio desierto,
palacio mudo
y lleno de misteriosos silencios...
Ni una golondrina ya
llega a buscar tus aleros...
y hacen su cobijo sólo
en tus huecos los murciélagos.
León Felipe.
Corazón mío...
¡Qué abandonado te encuentro!...
Corazón mío...
estás lo mismo que aquellos
palacios deshabitados
y llenos de misteriosos silencios...
Corazón mío,
palacio viejo,
palacio desmantelado,
palacio desierto,
palacio mudo
y lleno de misteriosos silencios...
Ni una golondrina ya
llega a buscar tus aleros...
y hacen su cobijo sólo
en tus huecos los murciélagos.
León Felipe.
jueves, 13 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
imagen
en la superficie:
dos botellas vacías de cerveza
un cenicero con un cigarro consumado
un sobre de polvo saborizante para hacer agua de manzana
un cartera con poco dinero
pastillas para las agruras
cerillos
un disco de ópera
un encendedor
dos pequeñas bocinas
una crema para eliminar la grasa facial
una liga para el cabello
un borrador (en Perú le dicen mota)
algunas hojas
dos botellas vacías de cerveza
un cenicero con un cigarro consumado
un sobre de polvo saborizante para hacer agua de manzana
un cartera con poco dinero
pastillas para las agruras
cerillos
un disco de ópera
un encendedor
dos pequeñas bocinas
una crema para eliminar la grasa facial
una liga para el cabello
un borrador (en Perú le dicen mota)
algunas hojas
viernes, 30 de abril de 2010
Siempre llegaba silencioso, su trabajo le exigía un silencio sepulcral. Su mujer lo esperaba siempre muy atenta, él era un ritualista. Abría la puerta de su hogar sin proferir alguna palabra hacía una seña a su mujer y se dirigía al baño a lavar su rostro pintado de blanco y negro. Él era un mimo. Después de haber limpiado su rostro él se sentía con derecho a hablar, a decir cualquier cosa. Un día luego de haber tenido una jornada larga de trabajo él fue testigo de un crimen, él sabía quien fue el asesino, pero él el mimo, el mimo mismo no podía proferir palabra alguna mientras fuera un mimo. Su mujer lo miró muy detenidamente había algo en su rostro desmaquillado que era ajeno al rostro de su esposo. -¿Cómo te fue? Hoy te ves distinto.- Él respondió. –Hoy fue un día muy raro. Yo sabía que iba a ir a un hospital a actuar pero no sabía a que tipo de hospital me dirigía. Cuando llegué a ese lugar, la enfermera que me contrató me esperaba ansiosamente. “Buenas tardes, los niños lo están esperando”. Tú sabes que cuando soy un mimo no hablo nada. La saludé con una seña y me disponía a empezar su actuación. La sala estaba repleta de niños, había algo en ellos que los hacía ver distintos a otros niños, no dije nada sólo miré a la enfermera tampoco sé cual fue mi expresión en ese momento pero ella al mirarme me dijo: “Es que son niños psicóticos, bueno también les dicen niños locos”. Nunca había actuado ante un público así. Desde esas palabras proferidas por la enfermera mi actuación había comenzado, no sé porque hice un rostro de tristeza ante tal noticia. La enfermera me miró y se echó a reír. “Ande, actúe para ellos, no para mí”. No sabía como empezar, esta vez había olvidado la rutina. Improvisé. Lo único que se me ocurrió representar fue un hombre hambriento. Cuando ese hombre miraba u olía algún alimento se sobaba la panza, como sí tranquilizara a sus tripas. No lo entendía pero ante cada movimiento de esos, los niños soltaban una carcajada. Mi cuerpo era el escenario y no lo que yo intentaba representar. Esos niños no ponían palabras a lo que yo hacía, como me había sucedido con otros niños. Estos niños del hospital recibían el lenguaje de mi cuerpo así en bruto. Luego me dejé llevar. Representé a un hombre que no podía abrir una puerta, finalmente cuando aquel hombre pudo entrar un niño se levantó y cruzó aquella puerta. Luego los demás lo siguieron. Era impensable, yo era más que un mimo y ellos eran más que un simple público, era como si mis señales, mis movimientos, mi cuerpo les contara todo a ellos sin que ellos tuviesen que pensar en lo que yo les actuaba.- Luego de haber proferido tal discurso él se llevó sus manos al rostro y con ligeros sollozos intentaba dejar de ser un mimo. Aquel día a diferencia de todos los días en que él llegaba de trabajar, él aún seguía siendo un mimo sin maquillaje. Él supo que por aquella puerta que cruzó junto aquellos niños no se podía regresar. Él había advenido un mimo para siempre en todos lugares a todas horas. Su mujer le dijo: “¿Estas loco, hoy no has dicho nada desde que te dije que hoy te veías distinto? Lo único que hiciste fue actuar, estás bromeando. ¿Qué te ha sucedido amor?” Él se llevó sus manos al rostro e hizo la señal de llanto.
Él sabía que nunca más volvería a verla. La tarde en que se depidieron ella le opacó sus gafas con el contacto de su mejilla. Sí, en ese momento él lo supo. Pensaba que aquella mancha le hacía mirar a toda la gente como si estuviera detrás de un aparador observando la desfiguración de los cuerpos que produce el agua de una tormenta. -¿Qué hacer?- Él se preguntaba. La opacidad empezaba a extenderse lentamente hacia su piel y él en cada suspiro clamaba por ella. Ella, sí, ella. -¿Cómo era posible que ella quedara confinada a una mancha en unas gafas?- Él seguía preguntando. Aquella tarde él sólo recordaba un cuento que había leído y que en aquel entonces le parecía tan lejano, ahora estaba tan cerca de su piel. "El anular"era el nombre del cuento y una mujer japonesa responsable de ese relato lo había inquietado aquella fría tarde cuando él devoró esa pequeña historia. Él pensó -Quisiera viajar al edificio del señor Deshimaru. Llamar a la puerta, esperar esos eternos segundos que se amontonan cuando alguien tiene prisa por arrivar a un lugar y decirle a la secretaria: "Busco al Sr. Deshimaru, quiero hacer de estas gafas un especimen".- Pero eso para él confirmó la desaparición de ella. Él rompió en llanto. Apenas llegó a su casa y él se quedó profundamente dormido, él no pudo quitarse las gafas. Él soñaba:
-Buenas tardes señor Deshimaru, me dijo su secretaria que usted estaba ocupado y que esperara aquí.
-Buenas tardes joven. No sé cómo llegó usted a este lugar, por lo que veo usted ni siquiera es oriental, pero eso no importa. Usted encontró este lugar para algo y ambos sabemos qué es ese algo.
-Sí...
-Joven, ocurre muy amenudo que la gente esté cabizbaja como usted lo está, pero...
-Lo sé, le entrego a ella Sr. Deshimaru. Haga lo que tenga que hacer. ¿Con quién tengo que hacer el pago por esto?
-Con mi bella secretaria joven, hágalo con ella.
-Hasta luego.
Él despertó con el cuello torcido, aún traía sus anteojos puestos, pero la mancha había desaparecido. Sus movimientos hicieron que la sábana borrara la mancha de las gafas. Él miró detenidamente sus gafas y se echó a reir. Sonó el teléfono, era ella.
-Hola he estado pensando en tí.
Él respondió.
-Hola, mucho gusto en conocerte.
sábado, 24 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
pasión
biblioteca de babel
" biblioteca de Babel" de Miháy Bodó.Increíble imagen que me trastornó, aunque Borges no me agrada uno de sus cuentos está convocado en esta imagen.
Gracias a D.V.
lunes, 29 de marzo de 2010
¿amigueando?
Estimado Octavio Alonso:
Me dirijo a usted con el objeto de preguntarle si han dado continuidad a su proyecto de la revista LETRINA.
Asimismo acerca de si tienen una versión desgrabada de nuestro encuentro.
Desde ya agradecido por su respuesta lo saludo muy cordialmente
Marcelo Pasternac
Estimado Marcelo Pasternac.
Me apena un poco el hecho de que la revista LETRINA se haya demorado. Aún se están afinando algunas cuestiones técnicas que refieren a los "servidores web" y al diseño de la página misma. Espero que muy pronto esté la revista "en línea". En cuanto a la versión desgrabada hemos estado trabajando en eso. Hay algunas frases que no se entienden bien. Daniel y yo destinamos un día de la siguiente semana para concluir el trabajo de la desgrabación, en ese caso usted inmediatamente podrá acceder al texto vía e-mail. Son sorprendentes los efectos ocurridos desde aquel "revolcón en la letrina", por lo menos en mí y creo que no me equivocaría si comento que también para Daniel aquella charla fue muy inquietante y gratificante.
Reciba un cordial saludo.
Octavio Alonso.
Estimado Octavio,
Gracias por su respuesta.
Me conmueve la idea de que nuestra conversación haya podido tener esos efectos que menciona. Y me intriga saber de que se trata, pero no pido más.
Un saludo amistoso
Marcelo Pasternac
Me dirijo a usted con el objeto de preguntarle si han dado continuidad a su proyecto de la revista LETRINA.
Asimismo acerca de si tienen una versión desgrabada de nuestro encuentro.
Desde ya agradecido por su respuesta lo saludo muy cordialmente
Marcelo Pasternac
Estimado Marcelo Pasternac.
Me apena un poco el hecho de que la revista LETRINA se haya demorado. Aún se están afinando algunas cuestiones técnicas que refieren a los "servidores web" y al diseño de la página misma. Espero que muy pronto esté la revista "en línea". En cuanto a la versión desgrabada hemos estado trabajando en eso. Hay algunas frases que no se entienden bien. Daniel y yo destinamos un día de la siguiente semana para concluir el trabajo de la desgrabación, en ese caso usted inmediatamente podrá acceder al texto vía e-mail. Son sorprendentes los efectos ocurridos desde aquel "revolcón en la letrina", por lo menos en mí y creo que no me equivocaría si comento que también para Daniel aquella charla fue muy inquietante y gratificante.
Reciba un cordial saludo.
Octavio Alonso.
Estimado Octavio,
Gracias por su respuesta.
Me conmueve la idea de que nuestra conversación haya podido tener esos efectos que menciona. Y me intriga saber de que se trata, pero no pido más.
Un saludo amistoso
Marcelo Pasternac
miércoles, 24 de marzo de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Es niño, es niño....
¡Me embarga la alegría! Hoy me enteré de que mi sobrino es niño, te estamos esperando con mucho amor Lalo...
lunes, 1 de marzo de 2010
falsa ilusión...
No podía no ser de otra manera... cuando en ocasiones "leyendo" a Heidegger a veces pienso que él plantea problemas ficticios, que sus ideas son falsas. Pero el pensar de esa manera, no es más que seguir el hilo cartesiano, esa falsa ilusión que tanto clama Descartes. Puf!!! ¡CUAN DIFÍCIL ES LIBRARSE DE ÉL!
miércoles, 24 de febrero de 2010
Matices en Sófocles...

Sobre deina, verso 332 de Antígona exclamado por el coro:
Muchas cosas son temibles; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo temible.
Muchas cosas son respetadas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo respetado.
Muchas cosas son reverenciadas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo reverenciado.
Muchas cosas son veneradas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo venerado.
Muchas cosas son tremendas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo tremendo.
Muchas cosas son espantosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo espantoso.
Muchas cosas son formidables; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo formidable.
Muchas cosas son terribles; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo terrible.
Muchas cosas son malas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo malo.
Muchas cosas son funestas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo funesto.
Muchas cosas son indignantes; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo indignante.
Muchas cosas son peligrosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo peligroso.
Muchas cosas son fuertes; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo fuerte.
Muchas cosas son violentas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo violento.
Muchas cosas son deseadas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo deseado.
Muchas cosas son maravillosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo maravilloso.
Muchas cosas son raras; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo raro.
Muchas cosas son admirables; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo admirable.
Muchas cosas son extrañas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo extraño.
Muchas cosas son hábiles; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo hábil.
Muchas cosas son pavorosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo pavoroso.
Muchas cosas son inhóspitas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo inhóspito.
Muchas cosas son infamiliares; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo infamiliar.
Muchas cosas son temibles; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo temible.
Muchas cosas son respetadas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo respetado.
Muchas cosas son reverenciadas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo reverenciado.
Muchas cosas son veneradas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo venerado.
Muchas cosas son tremendas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo tremendo.
Muchas cosas son espantosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo espantoso.
Muchas cosas son formidables; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo formidable.
Muchas cosas son terribles; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo terrible.
Muchas cosas son malas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo malo.
Muchas cosas son funestas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo funesto.
Muchas cosas son indignantes; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo indignante.
Muchas cosas son peligrosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo peligroso.
Muchas cosas son fuertes; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo fuerte.
Muchas cosas son violentas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo violento.
Muchas cosas son deseadas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo deseado.
Muchas cosas son maravillosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo maravilloso.
Muchas cosas son raras; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo raro.
Muchas cosas son admirables; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo admirable.
Muchas cosas son extrañas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo extraño.
Muchas cosas son hábiles; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo hábil.
Muchas cosas son pavorosas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo pavoroso.
Muchas cosas son inhóspitas; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo inhóspito.
Muchas cosas son infamiliares; nada, sin embargo sobrepasa al hombre en lo infamiliar.
lunes, 22 de febrero de 2010
Paisaje depués de la batalla.




[Reproduzco un breve artículo escrito por Theodoros Terzopoulos, aparecido en la Revista española Primer Acto, Cuadernos de investigación teatral. Año 2004, Num. 305. Sobre "Epigoni" de Esquilo en Madrid Sur, pp. 154-155.]
La veterana compañía Attis Teatro, de Atenas, regresa a Madrid con una síntesis dramática basada en fragmentos de Epígono y otras tragedias perdidas de Esquilo. Su director, Theodoros Terzopoulos, escribe sobre este trabajo del grupo, que emplea el cuerpo y la voz para una exploración actual del teatro antiguo.
La representación teatral de los fragmentos recientemente descubiertos de varias tragedias de Esquilo no ha sido un empeño sencillo. Los textos hallados nos ayudan a completar y entender mejor el trabajo del mayor autor trágico de todos los tiempos. Los elementos dionisíacos y satíricos, pero también psicográficos, que ya están presentes en las siete tragedias conocidas del poeta, son todavía más patentes en los fragmentos ahora descubiertos.
Nuestro intento suponía, de entrada, salvar dos peligros. Por un lado, había que evitar toda oscuridad filológica y, por otro, había que responder a las exigencias de una representación teatral a partir de un material que, en principio, no era suficiente para ello.
Tras meses de trabajo, conseguimos organizar el material en cinco escenas, manteniendo la independencia de los textos. Los personajes poseídos por los dioses, se rinden a su destino trágico delante del público, a la vez que increpan llenos de ira a esos mismos dioses. Cada uno de estos personajes está definido por una característica esencial: la furia de Hércules, el dolor de Europa, la herida de Filoctetes, el heroismo de Prometeo, el delirio de Ayax y la aflicción de Aquiles.
Los textos ahora descubiertos pertenecen a fragmentos de distintas tragedias perdidas: Ayax, Las Bacantes, Salaminii, Dictiulkoi, Eleusinii, Psychostasia. La clave para ordenar ritual y teatralmente este material, respetando, además, la unidad de los textos, ha sido situar las acciones en medio de la desolación de una tierra después de una batalla, recreando, como en una pesadilla, el mundo de nuestros días con todos sus desastres y guerras. Sobre ese escenario, percibiremos, en toda su dimensión, la confrontación entre la tradición mítica y los valores del humanismo contemporáneo. Y será de este conflicto, de donde nazca la esperanza de otro mundo, para el que la agonía de sus personajes habrá sido parte del camino.
La gran capacidad épica, plástica y expresiva de Esquilo han hecho el resto. Los textos ahora revelados han vuelto a sobrecogerme. Algunas de sus líneas tienen por sí mismas la dinámica y la energía de una escena completa. Incluso se pueden adivinar como debieron ser los coros. Hasta las palabras parecen reclamar su valor teatral y remitirnos a los conflictos esenciales.
También queda demostrado el conocimiento que Esquilo tenía de la psicología humana. Esquilo nos habla de los actos humanos, pasando de lo cotidiano a lo más profundo. Así crea los mitos y consigue que sean, a la vez, tan personales y tan universales.
Los seres humanos creemos actuar de acuerdo con nuestra naturaleza, que todo lo que hacemos es normal. Pero detrás de nosotros, hay poderes oscuros que nos controlan y nos fuerzan a comportarnos según sus propias normas. Los humanos pensamos que nuestros actos son fruto de nuestras decisiones, pero las verdaderas decisiones están determinadas por poderes que escapan a nuestro control y, me atrevería a decir, incluso a nuestro conocimiento.
Theodoros Terzopoulos
jueves, 11 de febrero de 2010
Décima muerte.
A Ricardo de Alcázar
I
¡Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte
de estar viviendo sin verte
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.
II
Si en todas partes estás,
en el agua y en la tierra,
en el aire que me encierra
y en el incendio voraz;
y si a todas partes vas
conmigo en el pensamiento,
en el soplo de mi aliento
y en mi sangre confundida,
¿no serás, Muerte, en mi vida,
agua, fuego, polvo y viento?
III
Si tienes manos, que sean
de un tacto sutil y blando,
apenas sensible cuando
anestesiado me crean;
y que tus ojos me vean
sin mirarme, de tal suerte
que nada me desconcierte
ni tu vista ni tu roce,
para no sentir un goce
ni un dolor contigo, Muerte.
IV
Por caminos ignorados,
por hendiduras secretas,
por las misteriosas vetas
de troncos recién cortados,
te ven mis ojos cerrados
entrar en mi alcoba oscura
a convertir mi envoltura
opaca, febril, cambiante,
en materia de diamante
luminosa, eterna y pura.
V
No duermo para que al verte
llegar lenta y apagada,
para que al oír pausada
tu voz que silencios vierte,
para que al tocar la nada
que envuelve tu cuerpo yerto,
para que a tu olor desierto
pueda, sin sombra de sueño,
saber que de ti me adueño,
sentir que muero despierto.
VI
La aguja del instantero
recorrerá su cuadrante,
todo cabrá en un instante
del espacio verdadero
que, ancho, profundo y señero,
será elástico a tu paso
de modo que el tiempo cierto
prolongará nuestro abrazo
y será posible, acaso,
vivir después de haber muerto.
VII
En el roce, en el contacto,
en la inefable delicia
de la suprema caricia
que desemboca en el acto,
hay un misterioso pacto
del espasmo delirante
en que un cielo alucinante
y un infierno de agonía
se funden cuando eres mía
y soy tuyo en un instante.
VIII
¡Hasta en la ausencia estás viva!
Porque te encuentro en el hueco
de una forma y en el eco
de una nota fugitiva;
porque en mi propia saliva
fundes tu sabor sombrío,
y a cambio de lo que es mío
me dejas sólo el temor
de hallar hasta en el sabor
la presencia del vacío.
IX
Si te llevo en mí prendida
y te acaricio y escondo,
si te alimento en el fondo
de mi más secreta herida;
si mi muerte te da vida
y goce mi frenesí,
¡qué será, Muerte, de ti
cuando al salir yo del mundo,
deshecho el nudo profundo,
tengas que salir de mí?
X
En vano amenazas, Muerte,
cerrar la boca a mi herida
y poner fin a mi vida
con una palabra inerte.
¡Qué puedo pensar al verte,
si en mi angustia verdadera
tuve que violar la espera;
si en vista de tu tardanza
para llenar mi esperanza
no hay hora en que yo no muera!
Xavier Villaurrutia.
I
¡Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte
de estar viviendo sin verte
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.
II
Si en todas partes estás,
en el agua y en la tierra,
en el aire que me encierra
y en el incendio voraz;
y si a todas partes vas
conmigo en el pensamiento,
en el soplo de mi aliento
y en mi sangre confundida,
¿no serás, Muerte, en mi vida,
agua, fuego, polvo y viento?
III
Si tienes manos, que sean
de un tacto sutil y blando,
apenas sensible cuando
anestesiado me crean;
y que tus ojos me vean
sin mirarme, de tal suerte
que nada me desconcierte
ni tu vista ni tu roce,
para no sentir un goce
ni un dolor contigo, Muerte.
IV
Por caminos ignorados,
por hendiduras secretas,
por las misteriosas vetas
de troncos recién cortados,
te ven mis ojos cerrados
entrar en mi alcoba oscura
a convertir mi envoltura
opaca, febril, cambiante,
en materia de diamante
luminosa, eterna y pura.
V
No duermo para que al verte
llegar lenta y apagada,
para que al oír pausada
tu voz que silencios vierte,
para que al tocar la nada
que envuelve tu cuerpo yerto,
para que a tu olor desierto
pueda, sin sombra de sueño,
saber que de ti me adueño,
sentir que muero despierto.
VI
La aguja del instantero
recorrerá su cuadrante,
todo cabrá en un instante
del espacio verdadero
que, ancho, profundo y señero,
será elástico a tu paso
de modo que el tiempo cierto
prolongará nuestro abrazo
y será posible, acaso,
vivir después de haber muerto.
VII
En el roce, en el contacto,
en la inefable delicia
de la suprema caricia
que desemboca en el acto,
hay un misterioso pacto
del espasmo delirante
en que un cielo alucinante
y un infierno de agonía
se funden cuando eres mía
y soy tuyo en un instante.
VIII
¡Hasta en la ausencia estás viva!
Porque te encuentro en el hueco
de una forma y en el eco
de una nota fugitiva;
porque en mi propia saliva
fundes tu sabor sombrío,
y a cambio de lo que es mío
me dejas sólo el temor
de hallar hasta en el sabor
la presencia del vacío.
IX
Si te llevo en mí prendida
y te acaricio y escondo,
si te alimento en el fondo
de mi más secreta herida;
si mi muerte te da vida
y goce mi frenesí,
¡qué será, Muerte, de ti
cuando al salir yo del mundo,
deshecho el nudo profundo,
tengas que salir de mí?
X
En vano amenazas, Muerte,
cerrar la boca a mi herida
y poner fin a mi vida
con una palabra inerte.
¡Qué puedo pensar al verte,
si en mi angustia verdadera
tuve que violar la espera;
si en vista de tu tardanza
para llenar mi esperanza
no hay hora en que yo no muera!
Xavier Villaurrutia.
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