miércoles, 19 de mayo de 2010

Qué matrimonio sacralizado.

Qué matrimonio sacralizado:
en el sillón yacen Bataille y Sor Juana.

Él con una corbata
con los ojos muy abiertos.

Y ella con la fuerza de un volcán
que nubla la vista
con las cenizas de sus palabras.

Él tan místico
ella tan letrada.

Ella tan mística
él tan letrado.

¡Qué matrimonio violento!

¡Qué espesura de amores!

¡Qué tiniebla sin sabores!

Transgresión clama él;
tentación marca fiel.

Amor ella escribe,
celos que matan,
celos que despedazan.

Por fin llegó el juez
para unirlos en matrimonio.

Se llama la muerte.

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